top of page
_Y5A9331.jpg
_Y5A9371.jpg
_Y5A9332.jpg
_Y5A9319.jpg
_Y5A9354-HDR.jpg
_Y5A9278.jpg
_Y5A9293.jpg

Te sujeto para que no te pierdas

Curaduría Natalia Albanese Gisbert
 

Te sujeto para que no te pierdas construye un clima voluptuoso a través de una decena de piezas construidas con objetos corrientes, hallazgos fortuitos y diferentes misceláneas que conforman un dispositivo que orbita entre el erotismo y el placer. Pablo creó un sistema de artefactos desde los cuales emergen sentidos sobre los modos de contacto entre personas. Esta red de elementos visuales enfatizan los sensuales abordajes del autor desde su mirada conceptual, filosófica y poética sobre los encuentros y deseos entre los sujetos y éstos artefactos. 
Este conjunto de esculturas, objetos, pinturas y  grabados busca, lúdicamente, hackear las maneras de subjetivación y las estructuras que devienen de los vínculos con los materiales y cómo resuenan y se sublevan entre los pensamientos. Estas operaciones crean  escenarios fantasiosos que se enmascaran en lo sensual y lo ornamental para sugerir otras realidades.

El procedimiento que reciben las piezas de la presente exposición forma parte de una serie de intervenciones que el artista platense orquesta como si fuera un tratamiento capilar: analiza la composición, la textura, se imagina una(s) funcionalidad(es). A partir de ésta búsqueda, Pérez Torres confecciona y moldea las materialidades de sus objetos escultóricos estilizándolos creando atmósferas de placer que afirman el deseo del contacto con el otro. Artista peluquero, peluquero artista: se entrecruzan en éstas derivas. 
En este sentido, me gustaría historizar la etimología de la palabra peluquero, que procede del francés «perruque», y significa «peluca». El oficio de la peluquería, como se conoce en la actualidad data del Renacimiento francés, momento en el cual, los nobles empezaron a darle relevancia a los cuidados capilares. Durante el siglo XVI, los peluqueros fueron indispensables en la corte francesa. En el reinado de Luis XIV, también llamado el Rey Sol, los peinados con mucha producción y las pelucas eran sinónimo de símbolos de riqueza y poder. Los peluqueros renacentistas, eran artistas, capaces de crear peinados complejos y sofisticados.
Así éstos oficios que provienen de mundillos tan distintos habitan en las manos de Pablo todo el tiempo al encuentro de lo ornamental, lo lúdico y lo bello. En la cabeza de las personas o en unas salas de exposición de arte contemporáneo.
 

bottom of page